divendres, 28 de març de 2014

Un cuadro de desengaños

Article publicat a Revista de Letras
Cioran es un personaje esquivo. Difícil de catalogar y, por consiguiente, poco querido por editores y libreros. Un pensador audaz que rechaza las estructuras tradicionales para mostrar sus ideas; huye del calificativo filósofo para autollamarse pensador orgánico y, con ello, escapar de la sistematización compulsiva que parece reclamar cualquier cuerpo filosófico. Del inconveniente de haber nacido podría ser visto como un libro de aforismos, de pequeñas frases que esconden un pozo de reflexión detrás de palabras oscuras y de múltiples significados (véase el Tractatus logico-philosophicus de Wittgenstein como muestra de ello). Sin embargo, Cioran no esconde nada. En la más pura tradición de Nietzsche, de Sade, o de su otro compatriota más moderno Houellebecq,Cioran dice las cosas tal y como son, sin tapujos ni ambages. Por esto resulta tan interesante este libro: porque nos muestra la visión del mundo de un individuo lúcido y crítico en peligro de extinción. Conviene pues callar y dejar que sea el propio Cioran quien nos hable (nosotros sóolo intentaremos poner un poco de orden a su explosivo caos).
Sobre la maldición del nacimientoSomos incapaces de superar nuestro nacimiento y, con ello, corroboramos que no somos totalmente libres porque la libertad absoluta implica la capacidad de hacerlo todo, de poder hacer, incluso, aquello que no es posible.
“Al permitir que el hombre sea, la Naturaleza cometió algo más que un error de cálculo: cometió un atentado contra sí misma.”
 “No corremos hacia la muerte; huimos de la catástrofe del nacimiento.”
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